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   ÍNDICE DE NOTICIAS:
* Comunicado el trato vejatorio de inmigrantes por parte de la policía
* Comunicado Acceso a la Vivienda
* Comunicado Ley de Dependencia
* Comunicado sobre la Inmigración
* Sobre los desalojos del puente de Ademuz
* Contenedores de ropa usada
* Red de viviendas de acogida

  COMUNICADO: CÁRITAS DIOCESANA DE VALENCIA DENUNCIA EL TRATO VEJATORIO DE INMIGRANTES POR PARTE DE LA POLICÍA

       De: Cáritas Diocesana de Valencia
       A: Redactor Jefe/Jefe de Informativos

       Ante el trato frecuentemente vejatorio de que son objeto los inmigrantes por parte de la policía, del que somos testigos, no podemos callar, no debemos permanecer de brazos cruzados; no queremos contemplarlo como espectadores ni permanecer indiferentes. Por ello, les damos la palabra:

       - Dos jóvenes inmigrantes subsaharianos han sido detenidos a la salida de Cáritas Diocesana. Uno de ellos, Mustafá, nos cuenta: “Acudí a Cáritas a hacer una consulta sobre mis papeles. A la salida, casi en la misma puerta, dos policías me pidieron la documentación. Tengo miedo de volver a Cáritas, como tengo miedo de salir a la calle, de hablar, de que me vean”.

       - Hemos visto cómo dos policías detenían a una inmigrante latinoamericana. La forzaban a subir al coche policial mientras pedía auxilio a gritos y luego pedía ayuda para recuperar el móvil que le retuvieron los policías porque –decía ella– “he grabado las cosas que me estaban diciendo!”.

- Un joven boliviano, que participa en un curso de formación acaba de salir de la comisaría de Fernando El Católico. “Me detuvieron dos policías. Uno de ellos, al ver el papel de que estaba haciendo un curso de Cáritas, me quiso dejar ir. Su compañero se negó y me llevaron a Zapadores y de allí a la Comisaría, porque en el Centro de Internamiento no hay sitio. Pasé la noche con otras ocho personas en una celda. No nos dejaban ir al cuarto de baño. Ahora me han dado una citación para que me presente en el juzgado. Si voy, harán efectiva la expulsión. Así que no voy a acudir. Pero tengo miedo, es posible que vayan a buscarme a casa, así que me iré a otro sitio”.

       - Cinco mujeres han sido detenidas y tratadas de forma vejatoria. “Fui detenida a la puerta de un restaurante”; “Yo estaba en el metro y me dirigía a mi trabajo cuando me pidieron los papeles”. Rondan entre los 25 y los 45 años y todas provienen de Bolivia. Pasaron unas 48 horas detenidas. “Durante la detención, recibimos un trato vejatorio. Nos obligaron a desnudarnos durante el reconocimiento”, afirman. “Mi novio, al que también detuvieron, pidió ir al servicio y no se lo permitieron. Le dijeron: «No puedes ir al servicio. Y si te lo haces encima, atente a las consecuencias»”. Una de las detenidas no tenía pasaporte, porque se lo habían robado. La policía no creyó su versión y la obligaron a ir a su domicilio, en el que no pudieron entrar porque no tenía llaves.

       - Cuatro mujeres procedentes de Bolivia y tres de Paraguay también fueron detenidas. Alguna de ellas ha pasado diez días sin libertad. Un policía le dijo: “Si me das 100 euros te suelto”. Otra de ellas explica: “Me amenazaron con ponerme una multa de 600 euros por haber dicho palabrotas”. Sin embargo, cuentan que los policías las trataron bien. Las dejaron el libertad sin orden de expulsión y a una de ellas la liberaron porque “tengo un bebé en casa del que me tengo que ocupar”. Durante la detención, siempre les daban para comer pan con mortadela, no había cena y cada mañana, el desayuno consistía en un simple café con leche.

       Que cada cual, según su conciencia y responsabilidades juzgue, extraiga las consecuencias y actúe. Son testimonios que hablan por sí mismos. Detrás de cada uno de ellos hay una mujer, un hombre, una familia, un rostro, una persona que sufre, y que no nos permiten mantenernos como simples espectadores con los brazos cruzados y al margen. Se trata de hechos reales y concretos de los que tenemos constancia directa, personas a las que conocemos y acompañamos en su proceso de integración entre nosotros. Nuestro correo electrónico queda abierto para que la lista se amplíe con otros hechos semejantes que cada uno conozca.

       Valencia, 5 de marzo de 2008
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  COMUNICADO ACCESO A LA VIVIENDA

       De: Cáritas Diocesana de Valencia
       A: Redactor Jefe/Jefe de Informativos

       Cáritas Diocesana de Valencia reclama la atención de la sociedad sobre el derecho fundamental a la vivienda

       La última reunión del Consejo Diocesano de Cáritas tuvo como tema central el derecho fundamental de acceso a la vivienda. En el marco de la campaña Institucional “Los derechos humanos son universales, las oportunidades deberían serlo”, Cáritas quiere llamar la atención sobre las dificultades a las que se enfrentan numerosas personas a la hora de acceder a una vivienda digna y de calidad.

       En este sentido, el Consejo Diocesano es consciente de que el acceso de las personas a una residencia digna constituye una premisa básica en la integración social. Se trata, sin embargo, de un derecho, recogido en el Artículo 47 de la Constitución Española, que está siendo negado a muchos ciudadanos. Tanto es así que, según se constata en el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de mayo de 2006, la vivienda aparece como una de las principales preocupaciones, junto con el paro y la inmigración, de los españoles.

       En España, las limitaciones en el acceso a la vivienda son especialmente graves en los colectivos más vulnerables de nuestra sociedad, como es el caso de los inmigrantes indocumentados y las personas sin techo, que tienen que hacer frente a alquileres desorbitados, escasos, en condiciones denigrantes y en barrios desfavorecidos con escasas infraestructuras sociales.

       Según los datos ofrecidos por Cáritas el pasado mes de noviembre de 2006 con motivo del Día de los Sin Techo, en nuestro país unas 30.000 personas viven actualmente en la calle y otras 273.000 habitan en infraviviendas. En la Unión Europea se estima que hay alrededor de 3 millones de personas sin techo y otros 18 millones que habitan en viviendas precarias.

       En la diócesis de Valencia los problemas relacionados con la vivienda fueron la tercera demanda más frecuentemente formulada ante las Cáritas parroquiales. A través de las memorias de las Cáritas parroquiales, correspondientes a 2005, hasta 86 parroquias identifican problemáticas de vivienda entre las demandas que les solicitan los usuarios de sus servicios de acogida. Más de 50% de las parroquias que detectan problemática de vivienda están concentradas entre la Vicaría 1 y Vicaría 2, que se encuentran, fundamentalmente, en la capital del Turia y su área metropolitana. En otro orden de cosas, diecisiete de ellas contestaron afirmativamente a la pregunta sobre la existencia de chabolas en su demarcación parroquial.

       Las personas que están en las viviendas tuteladas y semituteladas de Cáritas Diocesana de Valencia para inmigrantes (Siún y Exit), personas sin hogar (Benejacam), enfermos de sida (Siquem y Mas al Vent), y enfermos mentales (Vilablanca y Vilafarell) tienen muchas dificultades para encontrar un alojamiento adecuado, una vivienda autónoma. Además del precio, sufren otra gran cantidad de dificultades sociales que les han hecho llegar a necesitar de los programas de Cáritas.

       En este terreno de la exclusión social a causa de la carencia de vivienda, Cáritas ofrece respuestas a las situaciones más precarias a través de ayudas de alquiler, centros de acogida o alojamiento en residencias, entre otras. En la Diócesis de Valencia, Cáritas tienen en marcha varios programas residenciales que ofrecen una vivienda digna a los colectivos más desfavorecidos ya señalados, y viene desarrollando diversas acciones para apoyar a las personas con dificultades en el acceso a una vivienda. Las ayudas en relación a este concepto durante 2005 (pagos de alquiler, suministros, desahucios…) supusieron el 17 % (159.574 euros) de las ayudas de atención primaria en las Cáritas parroquiales.

       De ahí que, Cáritas proponga:

o A los poderes públicos, que se cree una bolsa de alquiler social para los sectores más vulnerables y empobrecidos; y que se mejoren las condiciones de habitabilidad de las viviendas antiguas situadas en los centros históricos de las ciudades, ocupadas principalmente por personas mayores y ciudadanos de escasos recursos.

o A la sociedad en general, que se implique en la denuncia de las dinámicas socioeconómicas que favorecen la compra de vivienda como inversión eminentemente especulativa;

o A la comunidad cristiana, que impulse iniciativas solidarias de alquileres asequibles para las personas y familias más desfavorecidas.

       En este sentido, Cáritas Diocesana de Valencia ha puesto en marcha la posibilidad, dirigida a todos los cristianos, comunidades parroquiales y religiosas, de crear una bolsa de viviendas que se encuentren desabitadas para que sean cedidas a la Institución, que las pondrá al servicio de los colectivos más desfavorecidos. Gracias a este sistema, dos viviendas han sido ya habilitadas y están ocupadas por inmigrantes, uno de los colectivos que más dificultades encuentran a la hora de enfrentarse a la compra o alquiler de una vivienda en condiciones dignas.

       Valencia, 25 de mayo de 2007.
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  COMUNICADO LEY DE DEPENDENCIA

       CONSIDERACIONES A LA LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL
       Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA

       El Consejo Diocesano de Cáritas Diocesana de Valencia, reunido el pasado mes de junio, llevó a cabo una reflexión acerca de la reciente aprobación de la LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA. En este sentido, el citado órgano de la Institución, quiere manifestar que:

- Cáritas recibe con esperanza la noticia de la puesta en marcha de dicha ley, puesto que ésta aportará a sus habituales beneficiarios notables mejoras en su calidad de vida, así como un mejor acceso a los bienes sociales y a la posibilidad de desarrollar mejor las actividades esenciales de su vida diaria.

- La Entidad, además, hace un llamamiento para que no se deje de lado a todas aquellas personas que, una vez más siguen quedando al margen de la letra de esta nueva y positiva ley y que, en cualquier caso, deben seguir siendo atendidas.

       De cualquier forma, la Institución ha detectado algunas situaciones que le llevan a manifestar su preocupación:

1. Algunos datos hablan por sí solos: mientras que en el año 1970 la población envejecida en España estaba formada por 3.300.000 personas, en el año 2000 ascendía a 6 millones. El 52% de esta población mayor de 65 años sufre alguna discapacidad. En torno al 90% de las personas en situación de dependencia vive en su propio domicilio o en el de sus familiares.
2. La aprobación de dicho texto propiciará cambios sustanciales en las relaciones de todos los actores que aparecen en este espacio. Sin embargo, todavía no se conocen algunos aspectos fundamentales de la aplicación del marco legal, tales como su financiación o la participación de los diferentes órganos de la Administración o las entidades de carácter social y otras instituciones.
3. Es necesaria la coordinación de los servicios sociales y la red sanitarias para el adecuado desarrollo de la Ley, que garantice la calidad de los servicios que se presten.
4. Para lograr el mismo fin, es decir, poder llevar a cabo con la suficiente calidad los servicios que necesiten las personas dependientes, será necesario dotar suficientemente a los servicios de inspección y de supervisión, de manera que puedan realizar un control eficaz sobre las tareas llevadas a cabo.
5. Una Ley como la recién aprobada, que depende de la colaboración de las administraciones local, autonómica y estatal, deberá contar con la voluntad de coordinación de todos los organismos competentes. Del mismo modo, cada una de las instituciones deberá manifestar claramente su deseo de incrementar los servicios para las personas que se encuentren en mayor situación de dependencia, haciendo un esfuerzo suplementario en los presupuestos.
6. El Consejo de Cáritas Diocesana de Valencia ve asimismo con preocupación que la dotación destinada a las zonas más alejadas de los centros urbanos, donde es más necesaria, es escasa, por lo que pide que se tengan en cuenta sus necesidades especiales de cara a la prestación de los servicios.
7. Desde Cáritas se ha detectado, del mismo modo, una importante falta de información que afecta, no sólo a la sociedad en general sino también muy especialmente entre los posibles beneficiarios de las nuevas medidas y entre los propios miembros de los servicios sociales públicos.
8. La aplicación de los reglamentos que se desprendan de la LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA deberá tener en cuenta la complementariedad entre el voluntariado y las empresas y organizaciones que se dediquen a prestar estos servicios. Con las nuevas propuestas de atención a las personas en situación de dependencia se crean importantes yacimientos de empleo en los que se deberá primar a las organizaciones no lucrativas que ya prestan estos servicios, tales como asociaciones de enfermos o familiares; y de manera especial, a las nuevas empresas de inserción.
9. Asimismo, surgen necesidades de formación entre la población inmigrante, que en buena parte, se dedica al cuidado de mayores, ancianos y personas que sufren alguna discapacidad.
10. Será necesario acelerar el desarrollo de la normativa a través de los reglamentos que se consideren oportunos. Las necesidades que se debe cubrir siguen siendo urgentes, por lo que habrá que atenderlas con la mayor celeridad posible.

       Por su parte, Cáritas Diocesana de Valencia, que como organismo de la Iglesia Católica lleva años al servicio de muchas de las personas a las que ahora va a asistir la LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN A LAS PERSONAS EN SITUACIÓN DE DEPENDENCIA, está en disposición de:

- Detectar las necesidades que existan en el territorio de su competencia, informar a los posibles beneficiarios de sus nuevos derechos y hacer llegar a las administraciones competentes, en cada caso, las necesidades que ha percibido, gracias a su amplia red, que se extiende a lo largo de toda la Diócesis de Valencia.
- Complementar las medidas que garanticen que las personas puedan ser atendidas en su propio medio, con la puesta en marcha de servicios de proximidad, con la colaboración desinteresada de sus voluntarios en todo el territorio de la Diócesis. Cáritas deberá atender a la formación de sus voluntarios para adecuarlos a las necesidades urgentes de dependencia.
- Adecuar y concertar con las administraciones aquellas plazas en residencias con las que ya se cuentan, aunque Cáritas no se involucrará en la creación de nuevas residencias para la atención de las personas en situación de dependencia.
- Actuar como interlocutor, junto con otras organizaciones, para colaborar en el desarrollo y la puesta en práctica de la ley.

       Valencia, 1 de agosto de 2007
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  COMUNICADO SOBRE LA INMIGRACIÓN

       REFLEXIÓN DEL CONSEJO DIOCESANO DE CÁRITAS SOBRE LA INMIGRACIÓN

       En los últimos años, Europa y especialmente España han recibido la llegada de miles de inmigrantes. La realidad social de nuestro país ha experimentado, en poco tiempo, importantes cambios, debido especialmente, a la mayor presencia en las calles, las escuelas y los lugares de trabajo de personas provenientes de otros países. La ciudad y la diócesis de Valencia albergan ya a miles de personas de otras razas, culturas o nacionalidades. Algunos, por falta de recursos, se han visto obligados a ocupar plazas, calles y hasta viven en el antiguo cauce del río Turia, bajo sus puentes, despertando en la sociedad la generosidad y en Cáritas, la necesidad de dar una respuesta y una palabra.

       La dura realidad en sus lugares de origen, en los que padecen conflictos, guerras, desigualdades y falta de futuro, pero muy especialmente, las diferencias entre lo que tienen en ellos y lo que esperan obtener en los países receptores, les ha obligado a emigrar, buscando mejores condiciones de vida.

       Ante estas situaciones, el Consejo Diocesano de Cáritas manifiesta:

- Que el alto nivel de desarrollo y consumismo imparable que mantenemos en los países occidentales son el origen de muchos de los problemas que acontecen a diario en los lugares de procedencia de los inmigrantes. Somos directamente responsables de muchos de los conflictos armados que se originan en ellos y que son causa del empobrecimiento de los países del Sur.

- Que al mismo tiempo que defendemos el derecho a emigrar, es fundamental que hagamos lo propio con el derecho a no emigrar. El primero se apoya en la libertad de movimiento (según el artículo 13 de la declaración universal de los DDHH: “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio y a regresar a su país”). El segundo se relaciona con la cooperación y nuestra obligación “ética” de apoyar a los países para fomentar el codesarrollo, que permita a las personas vivir con dignidad en sus lugares de origen y no verse forzados a abandonarlos.

- Que las personas inmigrantes son una riqueza para los países receptores: no sólo desde el punto de vista económico, sino también cultural. Para muchos de los ciudadanos de los países receptores, los inmigrantes son sólo mano de obra barata, se valoran las cifras de reducción del paro o incremento de afiliados a la seguridad social, pero no se ven ni los rostros de las personas, ni sus sueños, inquietudes y esperanzas, sino que se les considera simplemente números.

- Que las condiciones de vida y de trabajo que tienen que soportar en lo que para ellos era el “paraíso soñado”, rozan , con frecuencia, la esclavitud (salarios de hambre, horas de trabajo inhumanas, economía sumergida, hacinamiento en viviendas, …). Muchos de ellos son explotados en sus lugares de trabajo, otros rechazados al buscar acceso a una vivienda digna, etc.

- Que Cáritas, que ha ido invirtiendo cada vez más recursos humanos y económicos en dar respuesta adecuada a este fenómeno –el 81% de los atendidos en 2005 fueron extranjeros- valora el hecho migratorio como una oportunidad que plantea innumerables retos a nuestra convivencia. En este sentido, Cáritas ofrece diversos recursos que incluyen los servicios de acogida de las Cáritas parroquiales y de su sede diocesana, cursos de formación y residencias específicamente dirigidas a la atención de extranjeros sin recursos y “sin papeles”.

Benedicto XVI, en el documento presentado con motivo de la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, ha expresado el interés de la Iglesia por que se “aprueben instrumentos legales internacionales para defender los derechos de los migrantes, de los refugiados y sus familias”.

       Por todo ello, Cáritas reclama:

- A la sociedad española, que tome conciencia de que la pluralidad es, además de un hecho, una riqueza y de que integrar es tarea de todos.

- A la comunidad cristiana, que se comprometa en la tarea de la integración y de la acogida, ya que ambos son valores evangélicos que emanan de la propia vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret.

- A las Administraciones públicas, que se impliquen en la promoción de políticas de integración dirigidas, especialmente, a los miembros de las segundas generaciones. La integración es un camino de doble dirección en el que todos –el que llega y el que acoge– debemos implicarnos.

- Por todo ello, es urgente que las instituciones públicas establezcan los mecanismos adecuados para preservar la dignidad en la llegada de los inmigrantes, favoreciendo y regulando la inmigración legal y persiguiendo a las mafias que se aprovechan de la situación ilegal de tantas personas. La dilación en los procesos de regularización, por parte de los organismos competentes no favorece ni la integración ni la justicia, sino que los expone a la explotación, la marginación y, como último recurso para sobrevivir. a la delincuencia.

- Todos, administraciones públicas y sociedad en general, hemos de implicarnos en la lucha contra las acciones xenófobas que impiden a los inmigrantes vivir con paz y libertad.

       En definitiva, Cáritas apuesta, trabaja e invierte en la nueva sociedad que hemos de construir entre todos, sin fragmentaciones, divisiones ni exclusiones, en la que se reconozcan los derechos de todas las personas en igualdad de condiciones.

       Valencia, diciembre de 2006.
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  SOBRE LOS DESALOJOS DEL PUENTE DE ADEMUZ

       Cáritas Diocesana de Valencia solicita una atención individualizada para las personas desalojadas del puente de Ademuz

       A raíz del desalojo de las personas que pernoctan bajo el puente de Ademuz, Cáritas Diocesana de Valencia cree que es necesaria una atención individualizada a estas personas que permita ofrecer respuestas personalizadas a cada una de ellas.

      Cáritas, en su trabajo cercano y permanente con los inmigrantes, ha constatado que, en la actualidad, algunas de las personas que viven en el antiguo cauce del río Turia no son inmigrantes recién llegados a nuestra Comunidad. Por el contrario, se trata de personas de origen español o inmigrantes con arraigo en nuestro país y que atraviesan situaciones cercanas a la exclusión y la marginación.

      Por eso, desde Cáritas Diocesana, se piensa que, con la colaboración de todos, Administración, organizaciones no gubernamentales y sociedad civil, se deberán arbitrar cauces diferenciados que supongan respuestas individuales a cada una de las diferentes situaciones de estas personas. Asimismo, le entidad social opina que debería existir mayor coordinación entre las administraciones Local, Autonómica y la Delegación del Gobierno en Valencia.

      Además, en palabras de Rosa Medina, responsable de la atención social al inmigrante de Cáritas Diocesana de Valencia, “la Administración debería crear un centro de acogida permanente que pueda albergar a los inmigrantes recién llegados, ya que estos son los que encuentran más dificultades para acceder a una vivienda digna”.

      La entidad caritativa, a través de su delegado episcopal, Sebastián Alós, director también del Programa de Atención Social y Pastoral al Inmigrante solicita “a las organizaciones sociales que trabajan con estos colectivos, a la sociedad civil y a la comunidad cristiana, el apoyo necesario para favorecer la integración de las personas que llegan a nuestro país en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias”. Alós ha añadido que “una sociedad como la valenciana, que se honra de las obras emblemáticas y eventos de carácter internacional que tienen lugar en la ciudad, debería hacerlo también por la acogida y atención de inmigrantes y excluidos”.

(puede leer o descargar esta noticia como archivo adjunto):

              

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  CONTENEDORES DE ROPA USADA

       La Fundación José María Haro INTRA instala en Valencia 25 nuevos contenedores de ropa de usada

       Cáritas Diocesana de Valencia ha instalado veinticinco nuevos contenedores para que en ellos se deposite ropa de segunda mano en la capital valenciana, dentro de un proyecto destinado a la inserción laboral de colectivos en riesgo de exclusión social mediante el reciclaje y la venta de las prendas usadas. La ropa depositada en los contenedores será seleccionada, lavada, higienizada, planchada y etiquetada en los talleres que la Fundación José María Haro INTRA de Cáritas gestiona en el barrio del Cristo, en Alcoi y en Sagunto, donde trabajan 11 personas en puestos de inserción. Posteriormente, la ropa será comercializada en las ocho tiendas “@rropa” que Cáritas y la Fundación tiene abiertas en distintas localidades valencianas y en las que se vendieron el año pasado 41.000 prendas a sus más de 20.600 clientes.

Además de colaborar para que las personas en riesgo de exclusión puedan acceder a un empleo de inserción, el proyecto sirve para la protección del medioambiente, ya que, gr5acias a estos "contenedores naranjas que ya están en la calle, la ropa que ha sido desechada puede seguir siendo útil y no es arrojada a la basura.

Los veinticinco nuevos contenedores están emplazados en las calles Reig Genovés, 27; Camino de Moncada, 72; Nicasio Benlloch, 13; San Clemente; Diputado Luis Lucia, 18; Hospital, 32; Guillem de Castro, 114; Literato Gabriel Miró, 45; Héroe Romeu, 2; Reus, 41; Doctor Landete, 9; Burriana, 2; Poeta Querol, 7; Botánico Cavanilles, 22; Arquitecto Tolsa, 50; Doctor Vicente Zaragozá, 6; y Mestre Estebán Catalá; así como en las avenidas Maestro Rodrigo, 103; Cortes Valencianas, 1; Tamarindos, 23; Barón de Cárcer 26; GranVía Fernando el Católico, 7 y 55; Constitución, 129; y Primado Reig, 16.

En el programa de inserción laboral mediante el reciclaje de ropa de segunda mano, que recibe el nombre de “Roba Amiga”, colaboran Cáritas de la Comunidad Valenciana, la fundación “Un Sol Món” de Caixa Catalunya y la Asociación Valenciana de Empresas de Inserción además de la Fundación José María Haro INTRA, que proporcionó trabajo durante 2006 a 14 personas, once de ellas en puesto de inserción y contó con el apoyo de 270 voluntarios.

A través del programa “Roba Amiga” desde 2006 hay otros 145 contenedores de la misma entidad en otras localidades de la Comunidad Valenciana.

(En el archivo adjunto encontrará cuál es el contenedor más cercano a su vivienda):

              

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  RED DE VIVIENDAS DE ACOGIDA

       Cáritas Diocesana de Valencia impulsa una red de viviendas de acogida para inmigrantes

       Cáritas Diocesana de Valencia ha puesto en marcha una red de viviendas para la acogida de inmigrantes subsaharianos en Valencia con la colaboración de parroquias, congregaciones religiosas y de particulares, además de sus voluntarios. Hasta el momento contaba con dos viviendas en las que se alojan 21 inmigrantes subsaharianos (algunos procedentes del viejo cauce del río) y acaba de inaugurar una tercera vivienda en el barrio de la Malvarrosa.

       En el caso del piso en la Malvarrosa ha sido cedido por la parroquia de la Inmaculada de Vera. En la vivienda vivirán en los próximos seis meses mientras encuentran un trabajo cuatro inmigrantes subsaharianos con una edad media de 30 años procedentes de Senegal y Mali. Durante su estancia en la casa recibirán clases de castellano así como formación específica para poder encontrar un empleo digno.

       Un grupo de seis jóvenes voluntarios colaborarán con el párroco, Julio Ciges, y con el diácono Carlos Sánchez de Castro, uno de los responsables del Programa Diocesano de Atención Social y Pastoral al Inmigrante.

       La iniciativa da continuidad al albergue que Cáritas Diocesana abrió durante las pasadas navidades con el nombre de "Casa Belén II" para acoger a los inmigrantes subsaharianos del viejo cauce del río. Los feligreses de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, y de la Inmaculada de Vera, han contribuido con sus donativos a los gastos de la vivienda.

       De igual modo, Cáritas Diocesana de Valencia tiene previsto abrir en la localidad de Moncada otra vivienda que ha sido cedida por los misioneros combonianos.

       Cáritas Diocesna de Valencia hace así efectivo su llamamiento, tanto a la sociedad en general, como a las comunidades cristianas a que colaboren en la cesión temporal de pisos para facilitar el acceso a la vivienda a inmigrantes y, en general, a las personas que se encuentran en situación de mayor precariedad.

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